
Cuando entiendas que no hay tiempo te vas a dar cuenta que pasado, presente y futuro es todo lo mismo. A veces la solución a nuestros problemas está en el futuro. La esperanza, los sueños, los deseos, son soluciones en el futuro a nuestros problemas de hoy. Y otras veces, la solución está en el presente. Pero las ataduras del pasado o los temores del futuro son cadenas que nos tienen apresados. El tiempo es relativo. Podemos estar en el mismo momento pero en tiempos distintos. O podemos estar en distintos tiempos en el mismo momento. Pero las cosas verdaderas no tienen tiempo, como ese reloj, que los cuida. O como el amor, cuando es verdadero, es eterno.
Ese amor eterno es alegría y es amistad.
Es sentirte parte de algo.
Es una fiesta.
Es como una mampara que nunca se cae, no.
Es un lugar al que siempre querés volver.
Es pensar menos en yo, y más en nosotros.
Es entrega total, amor total.
Es un delirio.
Es esforzarte cada día un poquito más y también es saber que todas las tormentas pasan.
Es hacerte más fuerte con cada golpe que recibís, sabiendo que del otro lado siempre hay alguien.
Es no tener miedo a siempre ir más allá.
Es estar en familia, estés donde estés.
Es como un amor a primera vista, ¿no?
Es una caricia al alma.
Es ponerle el pecho a la que venga, como venga y cuando venga.
Es jugarse, es elegir.
Sí, y es rodar. A veces arriba, a veces abajo, pero siempre rodar.
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